EL FUTURO PERDIDO EN EL ASFALTO.

diciembre 16, 2005

Se les denomina como los niños de la calle; manera eufemística de nombrar a los millones de pequeños que deambulan como almas en pena por las avenidas de ciudades de todos los continentes, en su mayoría ubicadas en países del Sur. Hoy se calculan en más de cien millones los chicos que nacen y mueren en las calles a causa de la pobreza, el abandono, o la desestructuración familiar, consecuencia del mundo desigual en que se ha convertido el planeta. Rechazados por una sociedad que los margina, los niños de la calle sobreviven robando, pidiendo limosnas, vendiendo periódicos, lustrando zapatos o hundidos en la madeja de la prostitución, asediados por las drogas y la inhalación de pegamentos industriales. Con cara de tristeza y desesperación el futuro del planeta vaga hoy por las calles del Sur empobrecido.
Cuando algunos pagados por los ricos del Norte se empeñan en acusar a Cuba como violadora de los derechos humanos, la realidad que viven los niños en la mayor isla de las Antillas desmiente esos infundíos. Con la tasa de mortalidad más baja de América Latina, el acceso a la educación y los servicios de salud garantizados y oportunidades ilimitadas para su desarrollo intelectual, los chicos cubanos no engrosan las filas de los niños de la calle, millones de los cuales hoy se disputan un espacio en el mundo, en una lucha constante contra la marginación, el hambre y el terror que imponen las bandas de paramilitares, encargados por el capitalismo para borrar de su geografía a esos pequeños, victimas de un sistema que los desprecia. Hoy Cuba es la única nación del mundo donde los niños siguen siendo el gran tesoro de la Patria. Comentó: Noel Martínez.

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