¿QUÉ HAY DE MALO EN LOS BIOCOMBUSTIBLES?.

junio 6, 2007

Muy mencionados por estos días a raíz de las reflexiones del presidente cubano Fidel Castro y de los acuerdos firmados entre Estados Unidos y Brasil para fomentar la producción de etanol, el tema de los biocombustibles ocupa la atención de muchos en el planeta.
A primera vista parecen una opción alternativa viable al uso del petróleo, y por lo tanto, un camino factible de conducirnos hacia una vía energética que respeta el medio ambiente y así sería si el modo de producción de estos combustibles fuera pensado en unidades pequeñas o medias, de modo sustentable. Pero eso es muy distinto a lo que se planea impulsar; de lo que se está hablando es de destinar millones de hectáreas para el cultivo de especies destinadas a la elaboración de biocombustibles, que serán luego exportados hacia los países desarrollados.
De aplicarse la estrategia de producción de biocombustibles que promocionan los centros de poder de los países ricos, esto traerá la destrucción de ecosistemas naturales, la expansión de monocultivos que alteraran la biodiversidad, el aumento de las plantaciones transgénicas y del uso de agroquímicos y el desplazamiento de las poblaciones locales.
El tema de la soberanía alimentaria será saboteado, es decir, el derecho a decidir sobre la adopción de sistemas alimentarios que respeten la biodiversidad y la gestión sostenible de la Tierra, se convertirá en una quimera.
En un mundo inequitativo, donde el hambre borra o mutila la vida de tantas personas, los biocombustibles no solucionarán ningún problema de fondo; se amoldarán al actual modelo neoliberal de producción, que cercena el ambiente a cambio de ganancias para las grandes empresas, sin modificar los patrones de consumo que conducen al desperdicio energético, ni siquiera en lo más simple.
LA NECESIDAD DE FRENAR LA LOCURA IMPERIAL.
Es evidente que la destrucción de los pulmones naturales de la Tierra, como las selvas y los bosques, donde ya se están implantando monocultivos con fines de producción de biocombustibles tenga un impacto positivo.
La solución al problema energético no pasa por ahí, sino por poner un freno al despilfarro que ha generado el capitalismo, a la racionalización y buena utilización de los recursos, para lo cual no es apto un sistema del mercado.
El cambio de las fuentes energéticas es una necesidad acuciante, donde la mejor opción sea posiblemente una combinación de las nuevas fuentes energéticas de producción limpia, pero en ningún caso será cambiar tierras donde se cultivan alimentos, o existen bosques, por monocultivos para alimentar los motores, esa vía no puede ser aceptable, debemos oponernos a esa locura imperial. Comentó: Noel Martínez


EL NEOLIBERALISMO: SU ORIGEN.

junio 6, 2007

El neoliberalismo como doctrina se origina en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, fundamentado en las teorías neoclásicas de finales del siglo diecinueve, pero sería en los años setenta cuando comienza su auge a nivel internacional al no encontrar el capitalismo contemporáneo respuestas a diferentes problemas que han angustiado al mundo en las últimas décadas. Según los defensores de esa línea de actuación, el Estado gastaba demasiado y era eso lo que generaba la crisis, por lo tanto había que reducirlo. Los neoliberales aseguran que el aumento de las ganancias es el único motor de la economía, de ahí que se debe reducir los costos volviendo al liberalismo tradicional con la reducción del papel rector del Estado, disminución de los salarios y eliminación de los puestos de trabajo innecesarios. Para los neoliberales el mercado es el gran maná llegado con la modernidad.
LOS MOTORES DEL NEOLIBERALISMO.
El neoliberal encontró campo fértil en Inglaterra bajo el mandato de Margaret Tatcher, la que aplicó reformas que propiciaron la renuncia del Estado a intervenir en los problemas económicos y sociales. Privatizaciones, disminución de prestaciones sociales y del empleo público fueron medidas adoptadas por el gobierno. Mientras los despidos, la reducción de los salarios y el empeoramiento de las condiciones de trabajo fueron aplicadas por el capital privado. Bajo esa óptica Inglaterra recuperó su economía, pero con el costo de tener el mayor desempleo de su historia. Este modelo, donde prevalecía el mejoramiento de las variables económicas sobre las condiciones de vida, fue la primera expresión mundial del neoliberalismo. En los Estados Unidos, sería Ronald Reagan quien aplicó el modelo, el que sustentado en el poderío económico de ese país y su influencia, encontró escenario en América Latina.
EL FRACASO DE LA ESTRATEGIA NEOLIBERAL.
Interesados en maquillar la cara del fascismo implantado por Augusto Pinochet, los norteamericanos aplicaron allí la tesis del neoliberalismo, convirtiendo a Chile en el primer sitio latinoamericano en acoger el sistema, de donde se propago como la gran renovación capitalista.
Estrenado el siglo Veintiuno, el neoliberalismo se identifica como la teoría maldita que hundió a la región en la más brutal pobreza.
Aquella política dictada desde Washington endeudó a nuestros países, entronizado la indigencia, y convirtió a Latinoamérica en la región con peor distribución de la riqueza, desgastando los esquemas políticos que se le subordinaron y se aprovecharon de sus fuertes aires de exclusión.
Denunciado desde temprano por Fidel Castro, el neoliberalismo hoy se hunde en el descrédito, mientras una renovación surgida de los movimientos populares despunta en el escenario de la región como un nuevo amanecer de esperanzas. Comentó: Noel Martínez.