LA CIA ATACÓ BARCO CON ÓMNIBUS BRITÁNICOS PARA CUBA

octubre 27, 2008

Omnibus Leyland adquiridos por Cuba fueron blanco de un sabotaje de la CIA

Omnibus Leyland adquiridos por Cuba fueron blanco de un sabotaje de la CIA

Londres, 26 oct (PL) La Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos fue responsable de un atentado sufrido por un barco que transportaba ómnibus británicos hacia Cuba en 1964, revela hoy el diario The Observer y del que se hacen eco otros periódicos.
En un artículo titulado “La CIA acusada de sabotaje en el (río) Támesis”, el periódico precisa que se trata de una embarcación de la entonces República Democrática Alemana (RDA) con un cargamento de 42 ómnibus Leyland ingleses destinados a la isla caribeña.
El estudio recoge declaraciones de distintas personas envueltas en aquel suceso, cuando la nave MV Magdeburg fue embestida por otra de bandera japonesa -Yamashiro Maru- en plena vía fluvial luego de salir del muelle de Dagenham.
Cerca de las dos de la madrugada, el buque nipón se abalanzó sobre la banda de estribor del Magdeburg a más de 10 nudos de velocidad, perforó su línea de flotación y lo empujó a lo largo del río, hecho que finalmente quedó registrado como un accidente.
No obstante, el historiador John McGarry, citado por The Observer, aseguró que Gordon Greenfield, el piloto inglés que gobernaba el barco atacado, consideró que la nave japonesa violó la ley internacional y emitió señales engañosas.
Para McGarry lo ocurrido constituyó un crimen, indica el diario.
El periódico recuerda que en 1975 los reporteros Jack Anderson y Les Whitten, del diario The Washington Post, denunciaron que órganos de inteligencia de Gran Bretaña interfirieron las comunicaciones de oficinas cubanas en Londres para entregar a la CIA información sobre la embarcación de la RDA.
Y eso ocurrió a pesar de que primeros ministros británicos como Alec Douglas Home y Harold Wilson apoyaron el acuerdo de exportación concertado con Cuba por el vendedor de la Leyland Donald Stokes, agrega la publicación.
The Observer revela, además, que en 1962 el mercante inglés Newlane fue tiroteado cuando transportaba un cargamento de azúcar cubana y que ese mismo año la CIA envenenó más de 14 mil paquetes de tabacos (habanos) de Cuba a bordo del barco Streatham Hill en Puerto Rico.

Historiador cree que la CIA saboteó una carga de autobuses para Cuba en 1964

Londres, 26 oct (EFE).- Un historiador naval cree que un barco de carga que llevaba 42 autobuses británicos para Cuba fue embestido en el río Támesis en 1964 en un complot de la CIA para hacer cumplir el embargo de EEUU, señala hoy el dominical “The Observer”.
Según el periódico, el historiador John McGarry ha hallado unos documentos que apoyan las sospechas de algunos académicos en el sentido de que el carguero, el “MV Magdeburg”, de Alemania del Este, fue saboteado a petición de los servicios secretos de EEUU.
El “MV Magdeburg” había partido del puerto de Dagenham, al este del Támesis, en una fría y nubosa noche de octubre de 1964 con 42 autobuses Leyland con destino a Cuba, una exportación que había sido aprobada por los primeros ministros Alec Douglas-Home (conservador, 1963-64) y Harold Wilson (laborista, 1964-70 y 1974-76).
“The Observer” resalta que Leyland Motors optó por un barco de la antigua Alemania del Este ante la amenaza de EEUU de que pondría en una lista negra a cualquier armador que violara el “bloqueo de transporte” impuesto en los años sesenta.
Al navegar por el Támesis, el “MV Magdeburg” fue embestido de noche por el barco japonés “Yamashiro Maru”, pero ninguna persona murió y nadie tuvo que responder por lo ocurrido, señala el artículo del “Observer”, titulado “La CIA acusada de sabotaje en el Támesis”.
“Fue un accidente”, dijo en su día Keith Roms, a cargo de una embarcación remolcadora que trabajaba esa noche en el Támesis.
Sin embargo, John McGarry ha encontrado en los archivos marítimos de la antigua República Democrática Alemana las pruebas aportadas por el capitán británico del “MV Magdeburg”, Gordon Greenfield.
Según Greenfield, el barco japonés violó el derecho internacional al navegar en la dirección contraria y dar señales engañosas.
Al ser localizado ahora, 44 años después del aparente accidente, Greenfield dijo que la visibilidad era buena a pesar de la niebla y que los dos barcos podían verse claramente, agrega el dominical.
El director de la Nueva Fundación de Seguridad de Berlín, Harold Elletson, señaló al diario: “Sería ingenuo pensar que la CIA no se atrevería a hundir un barco de la Alemania del este en un estuario vital de un aliado de la OTAN. Estaban presionados para obtener resultados puesto que tenían un gran presupuesto para sabotaje”.
Anthony Glees, profesor de estudios de espionaje de la Universidad de Buckingham, dijo: “El que fuese un hundimiento deliberado no suena totalmente inverosímil”

Para el post se emplearon reportes de las agencias PL y EFE


ATENTADOS EN ESTADOS UNIDOS: LA MENTIRA

octubre 5, 2008

El poeta argentino Juan Gelman pone, como muchos otros, en duda el origen de los atentados del 11 de septiembre de 2001, indicando con dedo acusador hacia el grupo de los neo-conservadores encabezados por George Bush, Condoleezza Rice, Donald Rumfeld, Paul Wolfowitz y Ari Fleisher entre otros.
La denuncia del ganador del premio Cervantes, se suma a la de otras personalidades del mundo que no creen en la historia oficial de las autoridades norteamericanas acerca de los trágicos sucesos del 11 de septiembre.

11-S: ENTONCES, ¿CÓMO FUE?

Por: Juan Gelman

Son notorias las mentiras que la Casa Blanca fabricó para justificar la invasión y ocupación de Irak. Los periodistas/investigadores Charles Lewis y Mark Reading-Smith descubrieron que W. Bush y siete otros jerarcas de la Casa Blanca propalaron al menos 935 mentiras en los dos años que siguieron al 11/9 y precedieron a la invasión de Irak. Cabe reconocer que el más prolífico en la cuestión fue el presidente W. Bush: 232 declaraciones falsas sobre el presunto arsenal de armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein y 28 acerca de la supuesta relación del autócrata con Al Qaida y con los atentados. Le siguió el entonces secretario de Estado Colin Powell: 244 y 10, respectivamente. El vice Dick Cheney, Condoleezza Rice, Donald Rumfeld, Paul Wolfowitz, Ari Fleisher y Scott McClellan también aportaron a este arsenal masivo de falacias.
Al parecer, no otra cosa sucedió con la versión oficial de los atentados mismos.
El Comité de Justicia del Senado estadounidense ha concluido un nuevo informe en torno de las fallas que impidieron frenarlos: echa la culpa al FBI, señala que había amplias evidencias de que se preparaba un ataque en suelo de EE.UU. y que jefes del organismo de espionaje las bloquearon (The New York Times, 28-8-08). Pero hete aquí que casi 800 personalidades –catedráticos, arquitectos, ingenieros, altos funcionarios, políticos, ex espías, pilotos y sobrevivientes de las Torres Gemelas– echan por tierra las dos cosas: la versión oficial y el informe del Senado. Véanse algunos testimonios.
Los sobrevivientes, en primer lugar. Personal de las Torres que se encontraba en el subsuelo B1, ubicado a 330 metros debajo de los pisos 93 a 98 donde impactó uno de los aviones, sintieron que “vibraba el suelo, las paredes comenzaron a resquebrajarse y todo temblaba”, declaró William Rodríguez, empleado de mantenimiento: era una explosión que venía de subsuelos inferiores. Segundos después, Rodríguez escuchó el estallido de arriba y supo luego que se trataba de la embestida del Boeing 757 contra el edificio, en tanto Felipe David, compañero de tareas, irrumpía con quemaduras graves en el rostro y los brazos gritando “socorro”. Anthony Saltalamacchia, supervisor del servicio, escuchó al menos diez explosiones procedentes de abajo antes de salir de la trampa. Los testimonios coinciden, pero ninguno fue tomado en cuenta en el informe del Senado.
Los pilotos consideraron imposible que un avión se haya estrellado contra el Pentágono. Señalaron que el agujero en el muro es más grande que el que podría causar un 757 y estimaron inverosímil que éste se deslizara luego durante 10 segundos en el césped del interior, como muestra una filmación oficial. El comandante (R) de la Marina Ralph Koistad, piloto de combate con más de 23.000 horas de vuelo, reflexionó: “¿Dónde están los daños provocados por las alas del avión en el muro del Pentágono? ¿Dónde las 100 toneladas del Boeing, los grandes fragmentos del aparato que siempre se proyectan lejos del lugar del accidente? ¿Dónde están las partes de acero de los motores, dónde el tren de aterrizaje, que es de acero?”. En efecto, no estaban, ni un solo desecho se encontró dentro o fuera del Pentágono.
Los pilotos subrayaron otro aspecto: las maniobras de los aparatos que chocaron contra las Torres eran impracticables. Del capitán (R) Wittenber, con 35 años de experiencia en la fuerza aérea de EE.UU. y en varias líneas comerciales: “No creo posible que un presunto terrorista entrenado en un Cessna 172 entre en la cabina de un Boeing 757 o 767, pueda hacerlo volar vertical y horizontalmente y lograr virajes de 270 grados a gran velocidad, el avión sería incontrolable. Es ridículo pensar que un aficionado pueda ejecutar esas maniobras manualmente. Yo no podría hacerlo y soy absolutamente formal: ellos tampoco”. Los testimonios de unos 500 ingenieros civiles y arquitectos confirmaron desde sus especialidades que la versión oficial de los atentados “es un cuento de hadas” (John Lear, piloto comercial, 19.000 horas de vuelo).
El arquitecto Frank De Martini y otros afirmaron que la solidez de las Torres tornaba inimaginable que se derribaran sólo por el choque de un avión. “Fue claramente el resultado de una demolición controlada y programada para que se produjera en medio de la confusión imperante”, manifestó el ingeniero Jack Heller. Esa clase de demolición no se improvisa. Sus autores, ¿sabían previamente con exactitud el día y la hora de los atentados?

PARECIERA QUE SÍ.

Diferentes organismos de profesionales exigen que se investigue a fondo la tragedia que costó la vida de casi 3000 trabajadores. Para el piloto Glen Stanish, se trató de “una operación interna, concebida, organizada, cometida y controlada por un grupo muy vasto de criminales en el seno de nuestro gobierno federal de EE.UU. Utilizada como una razón falsa, un pretexto, una mentira, para invadir dos países extranjeros ricos en recursos naturales, para extender un imperio, para modificar las fronteras de los países del Medio Oriente y como elemento de la ‘guerra antiterrorista’ o, mejor dicho, de la guerra contra la libertad”. Hay más de cien periodistas y artistas que piensan lo mismo. “Nunca creí la historia de la destrucción de las Torres Gemelas el 11/9”, selló Sharon Stone . Que algo sabe en materia de historias.

Tomado de Cubadebate
Ver:
11 S. Qué pasó realmente

11 septiembre, la gran estafa